::.Síganos también  en--.>

Copyright 2010. All Rights Reserved. www.revistaelmetro.com

******************************************************************************************************************************************************************************************************************
******************************************************************************************************************************************************************************************************************

Haga click aquí >>>

     Este espacio está reservado
     para su publicidad.
     Llámenos al 3186062855 o
     escríbanos a
     juancardila@gmail.com
Cortesía

     CARTAGENA
Ni al concejal Pastor Jaramillo Robles ni al vicepresidente de la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos de Bolívar -SIAB, Alfredo Pineda Corena, les pareció extraño lo que vieron durante su recorrido por varios tramos del semideprimido de Crespo.

Tampoco lo que vieron -o dejaron de ver - el periodista y el fotógrafo de este portal durante el mismo recorrido fue una sorpresa mayor.

Ya a los unos y los otros, vecinos del sector les habían advertido que en los alrededores del semideprimido, hasta empalmar con la Loma de Marbella, el movimiento era constante, tanto que la arena que levantaban los vehículos utilizados por el consorcio se les había convertido en un problema de gran magnitud, pero no podía decirse igual en el mal llamado túnel, donde los únicos movimientos que se veían era el ir y venir de unos obreros trasladando de lugar varias motobombas tratando de controlar las filtraciones de agua de mar, cada vez más intensas y frecuentes.

Lo que a Jaramillo, Pineda y los dos comunicadores sí les llamó la atención fue que en las paredes de la obra se veían nuevas fisuras e -incluso - amplias zonas donde ya comenzaba a verse el herraje de contención totalmente oxidado. En algunos sectores, la fuerza de la salinidad había producido boquetes  tan grandes que, aunque ya era un hecho que la obra realizada solo podía ser usada como formaleta, es decir, que había que construir un 'túnel' dentro del otro 'túnel', debían realizar obras de reconstrucción -adicionales - en diferentes lugares.

Pero lo que más les llamó a todos la atención fue que, a pesar de que el Gobierno Nacional, a través de la Agencia Nacional de Infraestructura -ANI, les había concedido a los concesionarios un plazo de solo 12 meses, de los 18 que solicitaron con insistencia, ni las obras el nuevo semideprimido, ni las del contemplado parque lineal, ni las de recuperación de nuevas franjas de playa, habían aún comenzado.

Para el ingeniero Pineda, por lo que se vio o se dejó de ver, definitivamente el de octubre de 2015 sería otro plazo que no se iba a cumplir.

Curiosamente, como constataron los visitantes, el semideprimido que se contempló para evitar que una vía separara el barrio Crespo de la playa y el mar y, sobre todo, para preservar el invaluable patrimonio representado por el paisaje más hermoso con que contaba la ciudad, no tiene visos de ser terminado en el plazo estipulado, y hay serias dudas de que se culmine algún día. En lo que sí se viene trabajando es en el reemplazo de amplias zonas de playa por alfombras de brea asfáltica, y en la terminación de los terraplenes de la Loma de Marbella, lo que -contradictoriamente - producirá, como resultado, lo que se pretendió evitar.

Problemas mayores

Pero que las obras del nuevo semideprimido, ni del parque lineal, ni de la recuperación de zonas de playa hayan arrancado; ni el hecho de que cada día las fisuras en las paredes del llamado túnel sean más y más grandes, con sus consecuentes filtraciones, son el mayor problema por el que atraviesa el Consorcio Vía al Mar.

ElMetro.Com tuvo la oportunidad de dialogar con un empleado de la Interventoría, que por razones de seguridad laboral solicitó reserva de su nombre, quien asegura que el verdadero problema es que la Dirección Marítima -DIMAR no ha autorizado nuevos dragados en la zona, porque ya se coparon los autorizados, y que la ANI tiene tres meses de no visar las cuentas de la Interventoría "por razones que denotan que ya -al fin - comprendieron la magnitud del siniestro que representa haber invertido más de $153 mil millones en una obra que, por lo visto, no servirá para nada".

"Por acá creen que, como dizque la prensa y las veedurías están controladas, y como ya ni el Concejo ni los gremios dicen nada, y como el alcalde ni antes ni ahora se ha dado por enterado de lo que viene ocurriendo, todo puede pasar sin que nada pase", manifestó la fuente; "pero algunos cada vez estamos más preocupados porque esto, como suele pasar con las obras civiles que se construyen mal, en cualquier momento puede colapsar".




El concejal Pastor Jaramillo y el dirigente gremial Alfredo Pineda constataron el estado de la obra
El  semideprimido  de  Crespo  se  está
cayendo,  poco  a  poco,  a  pedacitos



Fotos Metro

El concejal Pastor Jaramillo y el vicepresidente de la SIAB, Alfredo Pine
da, realizaron un recorrido por un tramo del semideprimido de Crespo
y constataron que lo que varios vecinos han venido denunciando es
cierto: la construcción del nuevo túnel y las obras complementarias,
como el parque lineal, no se han iniciado aún, y varias paredes del fa-
llido túnel están cada vez más deterioradas. Según ellos, el plazo para 
la entrega del nuevo túnel no van a poder cumplirlo ya que lo único
que hoy hacen es bombear el agua de mar que se filtra a chorros.