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En su edición del pasado domingo 18 de agosto, el diario El Tiempo, bajo el título "'Stalkers', los voyeristas del Internet", publicó un análisis sobre una situación que día a día crece en todo el mundo: el caso de los 'stalkers' (por stalking, acechando, en inglés), los cibernautas que se dedican a "repasar los últimos trinos del jefe, chequear el muro de Facebook de la pareja para ver quién le ha escrito, seguirle la pista a la exnovia..." (Ver >>> Nota en El Tiempo).

Pero este no es el único caso que ha sido objeto de análisis de periodistas y académicos o profundos estudios por parte de expertos en el tema.

Desde hace varios años viene estudiándose un fenómeno al cual han bautizado como 'slacktivism' (algo así como 'vagoactivismo', haciendo una apretada traducción de la palabra inglesa), el cual es, según señala el experto Federico Harrison, en el portal de una Escuela de Comunicación europea, "la participación en causas sociales con el propósito de 'sentirse bien'" (<<< hacer click).

Juan Felipe Echavarría, otro experto en redes sociales, gerente y fundador de Quark Media SAS, asegura que "un slacktivist tiene en sus redes sociales imágenes con frases como "Que horror", "Que injusticia", "Todos deben ver esto", "No nos dejemos", "Estoy en contra de esto", etc… Pero cuando observas su vida no hacen nada al respecto".

Para Alana Moceri, por su parte, una politóloga estadounidense, directora del Curso de Experto en Comunicación y Lobbying y profesora de comunicación política en la Universidad de Madrid, el término no debería considerarse despectivo y, por el contrario, "conlleva una lección para las organizaciones que buscan apoyo", ya que "las personas que actúan a través de un clic representan un colectivo de gente ya interesada en la causa y dispuesta a hacer algo. El reto para la organización es seguir la conversación con estas ciberactivistas, animándoles con nuevas oportunidades de actuar y la formación para hacerlo con el fin de convertirles en activistas".

En término similares habla sobre los slacktivists la consultora política y académica venezolana Carmen Beatriz Fernández, autora de diversos libros sobre marketing político y asesora de varias campañas electorales exitosas en los Estados Unidos. Sin embargo, para ella, "el slacktivista es un ciudadano que siente que hace activismo político desde la comodidad de su sofá y su Ipad. Es típicamente del primer mundo, típicamente informado, típicamente de buen nivel socioeconómico". De acuerdo con la experta, "aunque ridiculizados y subestimados por muchos, los 'activistas de sofá' tienen un impacto importante en la definición de la agenda pública y su capacidad de influir sobre la concientización de los temas públicos". Según Fernández, "el activista de sofá no sólo puede ayudar a que 500 mil ciudadanos firmen una proclama anticorrupción para la India en sólo 36 horas o que un video sea visto 100 millones de veces en una semana", también está empíricamente demostrado que "el activista de sofá es proclive a participar en activismo real y pasar del 2.0 al 1.0, con más facilidad que otro internauta".

Lo grave, por lo que ha podido determinarse en casos documentados por la Corporación 'El Ojo que Grita', es que en numerosas ocasiones el slacktivist generaliza en sus campañas contra la corrupción, midiendo con el mismo rasero a todos los servidores públicos, lo cual es un premio -según opinan los expertos - para quienes verdaderamente incurran en actos irregulares.

Varios 'vagoactivistas', asimismo, consideran que quienes no comparten sus tesis o campañas son unos corruptos, o malos ciudadanos que con su omisión "y su cobardía" se convierten en cómplices "de los bandidos que a riesgo de nuestras vidas valientemente denunciamos (SIC)", o, en todo caso, "personas que deberían comprar rodilleras" ya que, también según ellos, "están entregados a los poderosos que nosotros sí nos atrevemos a enfrentar", seguramente -insinúan y a veces dicen sin prueba alguna - "a cambio de algún tipo de prebendas".

Sobre el tema han opinado, tanto en Facebook como en Twitter, varios cibernautas. Laura Ardila Arrieta, periodista de La Silla Vacía y columnista esporádica de Metro.com, una tuitera muy activa (hasta la medianoche del 19 de agosto, su cuenta @Lardila83, a la que siguen 11.188 contactos, sumaba 11.944 trinos), señaló: "trinar que odias a Arjona y decirles a los políticos "corruptos" sin discriminar, no es sinónimo de inteligencia ni de activismo". Seguidamente tuiteó: "Ah, y trinar contra los políticos no es una "lucha", y "Por twitter, todas las revoluciones se ven fáciles y bonitas".
Su presencia es cada vez mayor en la Internet
'Stalkers' y 'slacktivists', dos grandes plagas en las redes


La presencia de los 'stalkers' (por stalkink; acechando, en inglés) y los 'slacktivists' (algo así como 'vagoactivistas', también del inglés), es cada vez mayor en las diferentes redes sociales, sobre todo Facebook y Twitter.
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