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muy posiblemente iba a pasar a la historia como el magistrado que había impedido la continuidad del presidente más popular de los últimos tiempos. Influyentes medios como Semana, El Tiempo, El Espectador y La Silla Vacía, entre otros, le dedicaron varias páginas al magistrado más famoso en la actualidad. En Google, si usted coloca su nombre completo, encontrará hasta hoy 58.500 páginas web que lo mencionan. Humberto, un hombre tímido y serio, como lo describe su hermano Hernando, es el hombre del momento en un país dividido - y enfrentado- entre quienes quieren que el presidente Uribe siga o no en su cargo. Hernando no respondió directamente la pregunta de Humberto y se limitó a decir: "Lo que debes hacer ahora es preocuparte más por tu seguridad".

Humberto Sierra en su natal Cartagena
Humberto Sierra nació un 15 de marzo hace 46 años. Su nombre fue puesto, o impuesto, por su abuelo paterno, quien se llamaba Humberto Porto Cabarcas. Los primeros meses de su vida  los pasó en una casa grande e imponente ubicada en la avenida Pedro de Heredia. Cuando la familia empezó a ser más numerosa se fue a vivir al Pie de la Popa, primero en la avenida  Jiménez y luego en el callejón Lequerica, donde vivió gran parte de su niñez y adolescencia. Hijo de Hernando Sierra, fallecido periodista radial y político cartagenero, y de Carmen Porto, quien se dedicó a la difícil tarea de ser ama de casa, Humberto es el mayor de cuatro hermanos. Los tres restantes son Hernando, Tatiana e Iván.


Perfil de Humberto Sierra Porto
La historia de Humberto Sierra, el cartagenero que evitó la segunda reelección de Uribe
Por Juan Camilo Ardila


Con 18 años recién cumplidos, Humberto y Miquelina emprenden su aventura en Bogotá. Después de unos primeros semestres "fuertes en lo académico y aún más duros en lo económico", como señala Hernando, "Humberto obtiene una beca del 50% por ser uno de los mejores cinco estudiantes del programa".

El viaje a España
Durante el último año de estudios, acabando de cumplir los 24 años, Humberto se casa con Miquelina. "Ahora sí me toca ser más responsable", le dijo Humberto a su familia. Por ello  empezó a trabajar en la Constituyente, más adelante fue asesor en la Cámara de Representantes y posteriormente, de manera paralela, comenzó a dictar clases en el Externado.

Sin embargo, buscando un mejor futuro para ambos, Humberto y Miquelina deciden viajar a  Europa. En España, Humberto se especializa en Derecho Constitucional y Ciencia Política en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales de Madrid. Años más tardes, en la Universidad Autónoma de Madrid, completó su doctorado en Derecho Público, Ciencia Política y Filosofía Jurídica. Allí, además de conocimiento y experiencia, asume la postura conservadora y defensora de la constitución que sobresale en la España post franquista.

Según cuenta su hermano Hernando, en Madrid no tenía casi ni para comer, ya que lo poco que tenía lo gastaba en sus estudios. "Cuando consiguió una beca con el gobierno español, empezó a comer carne dos o hasta tres veces por semana, según él mismo relata en una carta que remata diciendo: "Volví a vivir".


Pocos días después de haberse conocido su ponencia, en la cual le pedía a la Cor te declarar inconsti tucional el referendo reeleccionista por la serie de vicios encon trados, el magistrado cartagenero Humber to Sierra Porto llamó a su hermano Her nando, el excontralor distrital de Cartage na, para preguntarle qué opinaba sobre lo que estaba ocurrien do.

Para esa fecha, en algunos medios se a- seguraba que Sierra xxx
Según cuentan sus amigos y familiares en Cartagena, Humberto es "algo retraído" y sumamente serio, y pareciera estar obsesionado con el cultivo de buenos amigos. Pero cuando se encuentra en su ciudad natal, principalmente asiste a reuniones sociales, sonríe mucho y pierde su natural timidez. Usa anteojos desde el bachillerato, como su hermano Hernando, quien cuenta que gran parte de la niñez se la pasaban jugando fútbol y boxeo, los deportes favoritos del magistrado. "En el boxeo, deporte que practicábamos en el Pie de la Popa, Humberto era matrero, torpe en movimientos, pero astuto para encontrar las debilidades de los demás".

Ambos hermanos se fueron a estudiar al Salesiano San Pedro Claver, un colegio de fuertes enseñanzas religiosa, en donde Humberto perdió el segundo año de bachillerato porque era muy desordenado y se escapaba de las clases. "¿Quién iba a pensar que ese hecho, en vez de perjudicarlo, iba a convertirse en uno de los sucesos más importantes de su vida?", se preguntó su hermano Hernando.

Humberto abandona el deporte y encuentra los libros
Carmen, la mamá de Humberto, es hija única y, como era normal en las familias tradicionales de la época, gran parte de su juventud la pasó detrás de las rejas de su casa. Sin embargo, de vez en cuando, visitaba a una prima hermana, en cuya residencia conoció a un vecino de ésta, de quien se enamoró y con quien poco tiempo después habría de casarse a escondidas.  Este matrimonio, que causó natural revuelo en la conservadora sociedad de la época, se llevó a cabo en Arjona, Bolívar. Uno de los artífices de esta historia de amor fue Francisco 'Pacho' Fernández, el mejor amigo de Hernando, el novio afortunado.

Y habría de ser precisamente 'Pacho' el padrino de bautismo de Humberto, el primer hijo de la pareja, y el mismo que, al observar su indisciplina, sugirió sacarlo del Salesiano y "meterlo de cabeza a una disciplina rígida en el colegio Fernández Baena", según cuenta Hernando.

Humberto, teniendo en la espalda la cruz de ser alumno del colegio donde su padrino era  prefecto de disciplina, comenzó el trabajo forzado que significaba estudiar ordinariamente en la mañana y en la tarde quedarse encerrado en un cuarto especial otra vez estudiando. Hasta el sábado, día en que antes se la pasaba jugando con sus amigos, a Humberto le tocaba meterse de lleno en los libros. Luego, estos libros harían parte de un mundo del que nunca más se habría de desligar.

Humberto cambió de mentalidad. El enamoramiento hacia los libros lo llevó a pedirle a su papá que lo sacara del Fernández Baena para estudiar en La Esperanza, colegio que desde entonces ya tenía la fama de ser una de las instituciones educativas del país con mayores  exigencias académicas.

"Me acuerdo que Humberto, en sus tiempos libres, se quedaba en la casa leyendo una enciclopedia gordísima llamada 'Lo sé todo', con la cual tuvo una relación muy estrecha. Quería aprender lo que se viniera a sus manos. El hombre no perdió del todo el hecho de ser desordenado, pero empezó a leer tanto que casi ni veía el sol", cuenta con visible nostalgia su hermano Hernando.

Estudiando en La Esperanza, en donde se había convertido en un excelente estudiante, Humberto conoció a MiquelinaOlivieri, una agraciada joven de orígenes italianos, proveniente del municipio de El Banco, Magdalena, quien habría de convertirse en la mujer de su vida. "Recuerdo", señala Hernando, "que Humberto era un alumno destacado, pero Miquelina, incluso, era mejor estudiante que él".

"Ambos decidieron, con los pocos ahorros de mi papá y con algunas ayudas de mi abuelo materno, que afortunadamente tenía sus recursos, que debían irse a estudiar Derecho a Bogotá, concretamente a la universidad Externado, porque siempre habían considerado que, para buscar un mejor futuro, debían marcharse de la ciudad".


Estando aún Humberto en España, a Hernando, su papá, le detectan un cáncer. El médico lo había desahuciado de manera ter minante: contaba si acaso, con tres o cuatro meses de vida. Hernando, el político - periodista, quien había inculcado en sus hijos los valores de la paciencia, la verticalidad y la rectitud, tomó la decisión de disfrutar con su familia lo poco que le quedaba de vida, aunque xxx
para ello tuviese que gastar los ahorros que tenía.

"Se puso a viajar pensando en lo que le había dicho el médico. En ese tiempo, visitó a Humberto a España. Lo que no sabía mi papá es que se estaba quedando sin plata y aún continuaba vivo", comenta Hernando.

Hernando Sierra, padre, murió cinco años después de que le diagnosticaran cáncer. Emitió, hasta los últimos días de su vida, un programa radial que mantuvo largos años en emisora Fuentes. Según cuenta Hernando, hijo, los últimos programas los realizó desde su casa en el Pie de la Popa, ya que, por su avanzada enfermedad, se le dificultaba subir hasta el piso donde funciona la emisora. Esta férrea voluntad de su padre habría de influir, también, en el carácter de sus hijos.

Según sus familiares en Cartagena, otro hecho que le marcó la vida a Humberto, durante su permanencia en el país ibérico, fue el de conocer a Alexey Julio, un car tagenero de adopción, pero nacido en María La Baja, quien se convirtió en un amigo inseparable. Hoy en día, Alexey es magistrado auxiliar de Sierra Porto. De acuerdo con diversas fuentes, Alexey, quien es un jurista excepcional, habría jugado un importante papel en la elaboración de la ponencia que hoy tiene en ascuas a Colombia.       
                              
Regreso al país y el nacimiento de su popularidad en la Corte Constitucional
En 1999, Humberto, Miquelina y sus dos hijos retornan a Bogotá. Humberto regresa al Externado como docente y crea en el 2001 la especialización en Derecho Parlamentario. Posteriormente, el Procurador General de la época, Edgardo Maya, lo nombra Procurador Delegado.

Por sus conocimientos, experiencia y hoja de vida es postulado a magistrado de la Corte Constitucional, pero en diversos círculos alegaron que era aún muy joven. Tenía, en ese entonces, 37 años. Poco después vuelve a sonar su nombre, y son entonces los congresistas de la Región Caribe quienes lo apoyan con mayor entusiasmo. "Para esos días, era claro que estaba a punto de hacerse realidad un sueño que tuvo desde su época de estudiante, y que tenía en mente desde que regresó al país", cuenta su hermano Hernando.

La elección de Humberto como Magistrado de la Corte en el Senado fue difícil y sorpresiva, ya que debió derrotar la instrucción, impulsada desde la propia Casa de Nariño, dada a los miembros de la coalición de gobierno de votar por la abogada Consuelo Caldas. El propio presidente Uribe llamó a los senadores a pedirles no votar por Sierra; sin embargo, encontró una y otra vez la respuesta, muy en el lenguaje de los politicos: "Presidente, esta vez no lo puedo acompañar porque ya estoy comprometido con un candidato".

Humberto recuerda la frase del hoy candidato presidencial Rafael Pardo, entonces senador, quien le dijo, "yo creo que usted debe ser el elegido porque es el mejor, pero voy a votar por Consuelo Caldas porque ese es el compromiso de la coalición". Sierra terminó ganando con facilidad.

El Gobierno no contaba con que Humberto había sido profesor de muchos senadores en la especialización de Derecho Parlamentario del Externado, que además había sido abogado de alguno de ellos y que había trabajado en el Congreso como asesor, todo lo cual lo hacía invencible en ese escenario.

Humberto logra la magistratura y la vida le cambió desde entonces. Todo lo que sucedió - y sigue sucediendo - ya es parte de la historia. Humberto, quien por sorteo debió elaborar la ponencia del referendo reeleccionista, desde el mismo instante en que comenzó su estudio ha estado en el ojo el huracán. Justamente, a raíz de lo convulsionado que se puso el país y consciente de la importancia de su encargo, el jurista cartagenero decide que su esposa y sus hijos permanezcan escoltados. "Es complicado para ellos, pero tiene que ser así", les explica Humberto a sus conocidos.

Dicen sus amigos y familiares que la rectitud y verticalidad del magistrado, inculcada por su padre, y la sabiduría fecundada por su abuelo materno, fueron claves en su ponencia negativa. De ideología liberal, lo que lo llevó a apoyar la candidatura de Horario Serpa a la Presidencia de la República, Humberto tiene claro que de él seguirán hablando de aquí en adelante,  y que la posición que asumió y siga asumiendo en la Corte será tenida como vital para el futuro político y social del país. Y es que, más pronto que tarde, los colombianos sabrán si hay o no referendo reeleccionista. A pesar de todas las suposiciones, nadie sabe a ciencia cierta cómo será la votación de la Corte Constitucional. Queda por verse si la mayoría de los magistrados coincide con el magistrado cartagenero, ese hombre "tímido y desordenado que ríe poco, pero quien, cuando está con sus amigos en Cartagena, se vuelve un tipo festivo y común y corriente", según expresa su hermano Hernando, quien dice que "Humberto siempre asegura que su principal patrimonio es y seguirá siendo el grupo de amigos que tiene, no el poder ni el dinero"

Humberto, a sus 17 años, junto a su hermana Tatiana.
Humberto con sus hermanos, sus abuelos maternos y sus padres en su casa en el Pie de la Popa.