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Abril 8 de 2016
De acuerdo con denuncias ciudadanas y las conclusiones de una visita técnica realizada por la Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique - Cardique, los vecinos del clausurado relleno sanitario de Henequén viven desde hace varios meses, literalmente, sobre un gigantesco depósito de gas explosivo.

Para expertos en el tema, vinculados algunos de ellos a la autoridad ambiental, es claro que la acumulación de gases podría causar una desestabiliación de la masa y una gran explosión. Luego de una visita de inspección, funcionarios de Cardique determinaron que las obras realizadas por el gobierno anterior "están generando afectaciones ambientales por manejo inadecuado de lixiviados y gases". En previsión de una tragedia, el director de la entidad, Olaff Puello Castillo, ordenó suspender de manera inmediata las actividades que se puedan estar desarrollando en el lugar y compulsó copias de la respectiva resolución y sus documentos de soporte, para que adelanten las investigaciones correspondientes, a la Fiscalía General de la Nación y a la Procuraduría Agraria y Ambiental de Cartagena.

Para la Contraloría Distrital de Cartagena, de acuerdo con indagaciones preliminares realizadas por sus auditores, de los más de $5.500 millones que pagó el gobierno anterior para la postclausura del relleno no se invirtió prácticamente nada. "Se presume un presunto hallazgo fiscal por el valor total del contrato por el presunto detrimento causado al erario, por el no cumplimiento del objeto contratado", dictaminó el ente fiscalizador tras los análisis respectivos.

Para el dirigente político César Anaya Cuesta, "los más de $5.500 millones pagados por el gobierno anterior dizque para la postclausura del relleno (de Henequén) se los robaron; (...) no hay dudas de que hay un detrimento patrimonial, un daño ambiental, un daño social y un robo descarado" (<<< leer 'El basurero de Henequén, una bomba de tiempo y un ejemplo de corrupción').

Pero para la Alcaldía de Cartagena, las obras contratadas durante el gobierno de Dionisio Vélez Trujillo con el Consorcio Henequén 2014, por un valor de $5.529 millones, sí se ejecutaron en su totalidad, y únicamente el interventor recomendó "contratar las actividades de seguimiento ambiental, mantenimiento y vigilancia al relleno sanitario de Henequén". Es decir, no hay por qué preocuparse. Al menos, se lo manifestó a la preocupada comunidad la secretaria general de la Alcaldía, Luz Estela Cáceres, en carta remitida al líder comunitario Manuel Palmieri Goselín.

En diálogo con este portal, la funcionaria aclaró, sin embargo, que la Administración sí está inquieta por el caso. "Lo malo es que sobre el tema contractual ya no podemos hacer nada", señaló Cáceres; "ya las obras se terminaron y lo que toca es actuar para que no se vea afectada la comunidad. Sabemos lo de los lixiviados y ya estamos trabajando para que sobre todo los niños no entren en contacto con los líquidos que podrían afectar su salud; y sobre lo de los gases, pediremos el acompañamiento de la Procuraduría Ambiental. Créame que haremos todo lo que haya que hacer, siempre en beneficio de la comunidad".

Un grave problema por resolver

En diversos escenarios locales se ha cuestionado que varios secretarios y directores de institutos descentralizados, al parecer de buena fe, hayan vuelto a nombrar o contratar a ciertos exfuncionarios cuestionados, algunos de los cuales -incluso - fueron sacados por la puerta de atrás por anteriores administraciones (<<< leer 'Renuncias de última hora, ¿por razones técnicas o políticas?').

"Eso es justamente es lo que viene pasando con el problema de Henequén", señaló un dirigente político cercano al movimiento 'Primero la Gente'. "Es un ejemplo de lo que viene pasando en varias dependencias", dijo. "Lo que pasa es que, aunque el alcalde (Manolo Duque Vásquez) y los titulares de las dependencias quieran hacer una cosa por el camino correcto, quienes en últimas determinan lo que se hace son asesores y funcionarios subalternos; eso, aunque parezca mentira, en estos momentos es casi inevitable".

Para la fuente, "eso es lo que está ocurriendo en (la Secretaría de) Planeación, donde tres contratistas son los que han enredado el caso de la estación de gasolina que se construye en Bocagrande y lo de las calles que pretenden entregar a unos restauranteros en el Centro Histórico. Y lo que se está dando en la Secretaría General, donde un asesor que ha tenido que ver con lo de Henequén ha puesto a firmar unos cosas equivocadas a la secretaria, cuyo error es confiar en quien no debe". 

"Ese, precisamente, es uno de los problemas más graves que tiene que enfrentar el alcalde, ya que lo pueden enredar", advirtió; "que averigüe qué papel han desempeñado esos contratistas en varios polémicos y cuestionados casos en el pasado para que vea por qué no puede seguir confiando en ese tipo de malos servidores públicos".

"Así como ustedes dijeron que ese caso de Henequén es un ejemplo de corrupción", recalcó, "por la injerencia de ciertos individuos podemos decir que también es un ejemplo de los problemas que el alcalde debe solucionar de manera oportuna".
     CARTAGENA





Cardique dictamina que hay graves problemas pero el Ejecutivo dice que todo está bien
Relleno de Henequén, también ejemplo de uno
de los problemas más urgentes que deberá resolver el alcalde








Preocupada por vivir encima de una bomba de tiempo que podría explotar en sus narices en cualquier momento, la comunidad
tocó las puertas de la Administración. Días después recibió una respuesta que debería haberla dejado tranquila: "todas y cada
una de las obras contratadas se realizaron y el interventor sólo ha recomendado unas actividades de control y seguimiento".
Lo que ha sucedido en el clausurado relleno sanitario de Henequén no sólo sería un ejem-
plo de corrupción. Luego de que Cardique, tras una visita de inspección, dictaminara que
las obras realizadas por el gobierno anterior "están generando afectaciones ambientales
por manejo inadecuado de lixiviados y gases"; y de que la Contraloría, en una indagación
preliminar, hallara un supuesto detrimento "por el valor total del contrato por el no cumpli-
miento del objeto contratado", un asesor del Distrito insiste en que todo está controlado.





"Cuando se sella un talud o una corona tiene que quedar bien compactado, para que no haya filtraciones ni erosiones y se vaya ese material a los canales perimetrales", señaló el dirigente César Anaya; "el sistema está compuesto de unas chimeneas que se instalan desde el primer nivel del relleno, con unos filtros en grava, para que los gases se evaporen por ahí, y lo que hicieron fue tapar las chimeneas existentes e inventarse unas chimeneas a dos o tres metros, superpuestas(...). Hoy el sistema de evacuación de gases está tapado, lo que podría traer como consecuencia una acumulación de gases" (Gráfico tomado de Clarín).