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     OPINIÓN


El Observatorio de Medios
Por Carlos Ardila González *










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Abril 12 de 2016

* Nació en Cartagena. Desde
1990 y hasta 1993 dirigió 'La
Tribuna de Bolívar'. Cofundó
varios noticieros y programas
radiales. Ha sido columnista
y corresponsal de varios me-
dios de comunicación y, des-
de marzo de 2005, dirige el
portal 'ElMetro.Com'.














En los últimos días, a propósito de una serie de hechos relacionados directa o indirectamente con el Departamento de Prensa y Comunicaciones del Distrito, volvió a agitarse el debate sobre la conveniencia de establecer un Observatorio de Medios en Cartagena.

La activa participación de un afiebrado usuario de las redes sociales (sin vínculos laborales ni contractuales con la Administración) en el desarrollo de estrategias comunicacionales de la Alcaldía y sus institutos descentralizados; y la estólida defensa que de los bochornosos actos cometidos por un actor político cercano al gobierno de 'Primero la Gente' realizaron en sus espacios noticiosos unos comunicadores sociales que -al mismo tiempo - son periodistas en ejercicio y coordinadores de prensa de sendas entidades estatales, pusieron sobre el tapete la necesidad de implementar alguna suerte de regulación al ejercicio de un buen Periodismo, ético y veraz.

Desde épocas pretéritas, la creación de un Observatorio de Medios ha venido estando en el orden del día del debate académico. Siendo los periodistas Alberto Martínez y Rolando Pérez decano de la Facultad de Comunicación Social y profesor de radio, respectivamente, de la Universidad Tadeo Lozano seccional del Caribe, se avanzó significativamente en el tema, luego de que en un foro promovido por la Corporación Cartagena Visible se concluyera que para un grueso número de los periodistas de la época importaba más la venta de cuñas y avisos que la calidad de la información suministrada.

En ese entonces, como lo destacó en varias ocasiones la revista Metro, el éxito de un profesional de la Comunicación se medía más por el número de pautas que vendía que por su nivel de audiencia o lecturabilidad. Por ello, varios dirigentes cívicos les pidieron a Martínez y Pérez que contribuyeran a implementar desde la Academia acciones concretas que, teniendo en cuenta esa cruda realidad, propendieran por mejorar la calidad del Periodismo local.

La iniciativa -sin embargo - tuvo la oposición de las directivas de las agremiaciones periodísticas locales que eran, y siguen siendo, del criterio de que sobre la Prensa no debe haber ningún tipo de regulación ni control, ni siquiera social.

Sin embargo, los resultados de una investigación realizada por el investigador y profesor universitario Miguel Garcés Prettel, licenciado en Informática y Medios Audiovisuales y magíster en Comunicación de la Universidad del Norte, presentada inicialmente por la Universidad Tecnológica de Bolívar, habrían de hacer pensar a docentes, estudiantes y periodistas en ejercicio que, definitivamente, había que hacer algo urgente para evitar que la profesión que más requiere navegar por las cristalinas aguas de la confianza ciudadana se hundiera cada vez más en el denso fango del descrédito.

Según la investigación académica, "el 61% (de los periodistas de Cartagena) recibe dinero de instituciones, políticos y gobernantes a cambio de autocensurarse o callar la verdad y el 60.8% cambia su posición editorial o su criterio frente a los hechos que lastiman a la ciudad a cambio de pautas publicitarias o dinero en efectivo de manos de gobernantes, políticos y empresarios" (<<< leer 'Revelan que numerosos periodistas locales cobran por informar').

Después habría de ser el entonces gobernador Juan Carlos Gossaín quien, durante la instalación de la V Cumbre Mundial de Comunicación Política que se llevó a cabo en Cartagena, señaló que "no pocos periodistas (algunos de ellos con propósitos diferentes a informar) suelen abusar de su condición y arremeten con armas letales de difamación a quienes han previamente identificado como blanco en la diana de la política y del Gobierno". Tras las palabras del mandatario, de quien se dice es un experto en Comunicación Política, las reacciones no se hicieron esperar, y nuevamente el tema del Observatorio de Medios volvió a sonar en diversos escenarios. En esa oportunidad, como siempre que se habla del tema, hubo voces a favor  y voces en contra (<<< leer 'Corporación Bolívar Visible propone a las universidades locales que establezcan un Observatorio de Medios').

Más recientemente, para la misma fecha en que fueron interpuestas unas graves y documentadas denuncias por supuestas irregularidades en el Hospital Universitario del Caribe y en que un sector del estudiantado de la Universidad de Cartagena decidió protestar por la mala gestión de su gerente, varios periodistas dedicaron sus programas a defender con entusiasmo a esta y a cuestionar severamente a aquellos. Tras conocerse que dichos comunicadores eran beneficiarios de órdenes publicitarias de la entidad, nuevamente volvió a hablarse de la conveniencia de contar con un Observatorio de Medios.

Y hoy, cuando cualquiera con más de 10 seguidores en las redes sociales, que aprenda a manejar bien o mal un blog y que tenga con qué arrendar un espacio radial puede arrogarse el título de periodista, el tema vuelve a ser objeto de debate.

Sobre la necesidad de debatir propositivamente lo que viene ocurriendo en este campo existen dos corrientes marcadas: quienes consideran que el asunto debe discutirse únicamente entre periodistas en ejercicio y quienes creen que, por la gravedad de los hechos, debe debatirse con todos los actores relacionados con el tema, entre ellos decanos, profesores, estudiantes, comunicadores, gerentes de emisoras e incluso algunas autoridades. Sin embargo, en lo que hay coincidencia es en que, de acogerse la iniciativa de establecer un Observatorio de Medios, este debe ser liderado por las Facultades de Comunicación Social existentes en Cartagena.

En los últimos días, a propósito de una serie
de hechos relacionados directa o indirecta-
mente con el Departamento de Prensa y
Comunicaciones del Distrito, volvió a agitar
se el debate sobre la conveniencia de esta-
blecer un Observatorio de Medios en Carta-
gena. La participación de un usuario de las
redes sociales y la defensa que de los bo-
chornosos actos cometidos por un actor po-
lítico realizaron unos periodistas pusieron
sobre el tapete la necesidad de implemen-
tar alguna suerte de regulación al ejercicio
de un buen Periodismo, ético y veraz.